Cuando el algodón sigue pareciendo algodón

Los materiales naturales tienen una hermosa costumbre: conservar parte de su historia incluso después de haberse transformado en algo nuevo.

Por eso no todos los ovillos nos hablan de la misma manera. Algunos llaman nuestra atención por la intensidad de sus colores, otros por su brillo o su suavidad y algunos, especialmente en las tonalidades más delicadas, parecen invitarnos a mirar un poco más con detenimiento.

El algodón que utilizo no es sometido a un blanqueado total antes del proceso de teñido. Además, en las tonalidades más suaves se utilizan pigmentos menos concentrados que en los colores más intensos, permitiendo que el color deje entrever algunos de los matices crema o crudos propios de la fibra natural que permanecerían prácticamente imperceptibles en otras tonalidades y nos recuerdan que detrás de ese rosa empolvado, verde agua, agua marina o celeste suave, continúa existiendo una fibra natural con características propias. Al tratarse de un algodón 100 % natural (hipoalergénico y transpirable), sin procesos de mercerizado ni sedificado, conserva gran parte de la sencillez propia del material, una característica que, lejos de ser un inconveniente, puede convertirse en una gran ventaja.

Todas estas consideraciones adquieren todavía más sentido cuando pensamos en productos destinados a acompañar a los más pequeños, porque la elección de un material nunca se limita únicamente al color o a la textura. También implica prestar atención a la calidad del hilo, a las características propias de la fibra, a los procesos involucrados en su fabricación y a la manera en que ese material llegará finalmente a las manos de quien lo recibirá.

Personalmente, me resulta especialmente tranquilizador saber que los hilados que utilizo para estos proyectos forman parte de las recomendaciones internacionales de NOUPOPS, una organización dedicada a la elaboración de muñecos terapéuticos para bebés prematuros. Sus exigentes controles de calidad validan estos materiales antes de recomendarlos para un propósito tan delicado.

Estamos tan acostumbrados a asociar la calidad con la uniformidad absoluta que olvidamos que las fibras naturales también poseen una personalidad propia. No siempre buscamos que el algodón deje de parecer algodón y, en ocasiones, precisamente aquello que conserva de su origen es una de las razones por las que elegimos trabajar con él.

En Mundos tejidos suelo hablar de fibras, herramientas y texturas, pero en el fondo todas esas conversaciones nos conducen al mismo lugar: aprender a mirar con más atención, porque algunas de las características más bonitas de los materiales naturales no son aquellas que intentaron esconder de dónde vienen, sino precisamente las que decidieron conservar.

Silvana


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