ARTE AMIGURUMI - Los orígenes

Cuando uno empieza a mirar con un poco más de atención estos pequeños muñecos tejidos, tarde o temprano aparece una pregunta casi inevitable: de dónde vienen realmente.

Porque aunque hoy los vemos en distintos lugares, con estilos muy variados y formas cada vez más creativas, el amigurumi no apareció de un día para el otro, sino que fue tomando forma de manera lenta, casi silenciosa, dentro de un contexto cultural muy particular.

En Japón, después de la Segunda Guerra Mundial, muchas prácticas artesanales siguieron presentes en la vida cotidiana. Tejer, coser, reparar, crear con lo disponible, no era solo una actividad manual sino también una forma de sostener lo cotidiano. En ese escenario, las técnicas de crochet y tejido que habían llegado desde Occidente fueron encontrando su propio camino y adaptándose a nuevas formas de expresión.

Con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer pequeños muñecos tejidos, generalmente simples en su diseño, con formas redondeadas y una estética que buscaba transmitir ternura más que realismo. No había todavía una definición cerrada de ‘amigurumi’ como la conocemos hoy, pero sí una manera de crear que con el tiempo fue tomando una identidad propia

Durante las décadas siguientes, especialmente entre los años 50 y 70, estas creaciones fueron tomando más presencia, en paralelo al crecimiento de una sensibilidad estética que valoraba lo suave, lo amable, lo que despierta cierta cercanía inmediata. En ese clima cultural, los muñecos tejidos empezaron a encontrar un lugar propio.

Con el tiempo, lo que había nacido como una práctica artesanal fue transformándose en algo más reconocible, y poco a poco el amigurumi empezó a expandirse fuera de su contexto original, llegando a personas que no necesariamente conocían su historia, pero sí se sentían atraídas por lo que transmitía.

Y quizás ahí está una parte importante de su recorrido: no solo en cómo nació, sino en cómo fue encontrando espacio en distintas manos, en distintas épocas y en distintas formas de entender lo hecho a mano.

Silvana

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La conversación sigue acá abajo.